Hola amigos, panas, parseros. El día de hoy les quiero contar la historia más triste que quizás vayan a escuchar. Hace algunos años justo para estas épocas viví una de las cosas más difíciles que me hayan pasado en la vida, justo antes de navidad y año nuevo me quedé sin trabajo.
Jefe: Julián, lo siento mucho, la empresa está pasando por unos problemas económicos muy fuertes y tendremos que despedirte.
Desafortunadamente en ese trabajo yo no tenía seguro y tampoco estaba como con un contrato real así que no me dieron ni un peso cuando me despidieron.
Muy triste salí del trabajo y me fui a casa pensando en qué haría con mi vida a partir de ese momento.
Yo: Ohh no, ¿qué haré? ¡No puede ser! Tengo que hacer algo, no me puedo dar por vencido, tengo que emprender.
A pesar de todo aún tenía algo de ánimo. Debo confesar que yo era muy imaginativo ya que de solo pensar en emprendimiento me venían unas ideas bien locas XD.
Entonces, empecé a agarrar las cosas viejas que tenía en mi casa que por cierto eran muchas porque casi todo estaba viejo jeje, y dije, lo voy a sacar a vender, así saco algo mientras encuentro otro trabajo.
Una de las cosas que más valoraré de mi familia es el acto de mi sacrosanta madre, cómo la amo. Ella tenía un pequeño localito en un mercado y decidió dármelo , ya saben que las mamás hacen todo por uno. (Vinieron a mi mente muchos recuerdos de niño de cuando mi madre ma ayudó con cada problema que tuve :( )
En fin, me lo dio y empecé a sacar que sartenes, loncheras, licuadoras viejas, todo lo que tenía viejo l y que pudiera vender.
Y así empecé mi aventura como emprendedor.
Yo: ¡Llévele! ¡Llévele! Cosas de segunda mano por aquí a precios baratos.
Recuerdo que entre amigos y familia me empezaron a dar cosas como un silloncito, mesas. sillas que ellos ya no querían, que lo iban a sacar y que me donaron para que yo pudiera ganar un poco de dinero con ello.
Y así pude empezar con mi garage de cosas viejas "Cheems Garage". La cosa es que gracias a Dios tuve un poco de éxito, fue una bendición, en solo una semana vendí casi todo lo que tenía.
Sentí que las cosas mejoraban para mí, una lágrima se asomó y mojó mis ojos que no podían creer lo que estaba pasando.
Yo: ¡Gracias Dios mío!, en serio, no me has abandonado.
Todo eso era una bendición para mí porque mi hijo, mi pequeño junior cumplía años unos días después y no tenía nada para comprarle un regalo.
Yo: ¡Diosito, sígueme bendiciendo por favor! Ojalá lo que saque en estos días me ayude aunque sea para comprarle un pequeño pastel.
Sé que esta parte de la historia suena triste, pero no es más de lo que viene a continuación.
Había vendido ya casi todas las cosas que tenía y ya estaba pensando en qué hacer para generar más dinero. Pensaba en comprar más cosas para revender. Ese día abrí las persianas del local y pues me tocó vender las últimas cosas que me quedaban.
En eso, entraron 2 chavos al local. Yo dije:
Yo: ¡Más clientes y ya no tengo que vender!
Lo que no me imaginaba, es que eran con derecho y estaba a punto de comenzar una de las peores noches de mi vida en navidad.
Chavo 1: ¡Oye hermano! ¿cómo estás? ¿Emocionado para navidad? ¿Qué crees? Te traemos un regalo solo para tí, resulta que tenemos unos productos que queremos venderte, vimos que te dedicas a revender cosas usadas y tenemos algunas cosas que te harían ganar mucho dinero. ¿Te gustaría verlos?
Yo: Estaría bien, ¿qué será?
Chavo 2: Mira, tenemos una tele de 43 pulgadas, viene empaquetada y todo. También tenemos una computadora HP Pavilion.
A mí se me iluminaron los ojos solo de escucharlo.
Yo: Híjole chicos, suena genial pero la verdad es que no tengo mucho dinero y no creo que me alcance.
Chavo 1: La verdad es que la estamos dando barata, para que te las puedas llevar, es que ya no tenemos espacio en el camión para seguirla cargando así que la queremos vender.
La verdad es que aunque sonaba arriesgado, me entró la curiosidad y se me ocurrió preguntar:
Yo: Oye, ¿y como en cuánto sale?.
Chavo 2: Mira, si nos compras la tele, te regalamos la computadora.
Y yo dije en mi mente: Ahh bueno, eso ya no suena tan mal negocio
Yo: Oye, ¿y como en cuánto saldrá ya en total?
Chavo 1: Pues serían como unos 2800 pesos cheemsianos. Nos pagas eso y te damos las 2 cosas.
Y yo dije, Dios mío, esto tiene que ser obra de Diosito y la virgen María que se dio cuenta de mi mal momento e intenta ayudarme.
Entonces lleno de emoción, fui a buscar mi dinero para ver cuánto lograba juntar.
Yo: ¿Podrían esperarme aquí?, no tardo.
Entonces, me eché una carrera a mi casa, busqué por aquí y por allá para juntar el mayor dinero posible, total que junté como 2200, un vecino me prestó el resto, regresé corriendo al local, les di el dinero y ellos muy amablemente me entregaron las cosas.
Yo bien contento me las llevé a casa sin desempaquetar nada. Quería darle una sorpresa a toda la familia para que viera el gran negociazo que había hecho.
Senté a toda mi familia y les dije:
Yo: ¡Miren familia, lo que compré!.
Todos estaban a la expectativa y murmuraban entre ellos diciendo que qué astuto había sido al haber hecho esa compra.
Con ayuda de todos sacamos la tele, la desempaquetamos y nos dispusimos a probarla.
Cuando conectamos la tele a la corriente todo se puso negro porque era de noche y salieron chispas por todas partes de la Televisión.
Yo: ¿Qué hicimos? Quizá el contacto no servía y por eso pasó eso.
Primo: La luz ya volvió, ¿lo intentamos de nuevo?
La volvimos a conectar pero la tele ya no encendió ni nada.
Entonces nos acordamos que don Filomeno, un señor que arreglaba televisores vivía a un par de cuadras de la casa, así que se la llevamos para que la revisara.
El don abrió la televisión con mucho cuidado y vaya sorpresa la que nos llevamos adentro de la televisión solo había tablas, plásticos, unicel, cables e infinidad de cosas que estaban de relleno. Me habían estafado amigos. Aunque yo había sido fuerte y me había portado como un hombre aguantándome las ganas de llorar por lo que había pasado no me pude aguantar y lloré como una magdalena.
Fue la peor navidad que había pasado, además de quedarme sin el dinero que había ganado vendiendo las pocas cosas que tenía, me sentía tonto porque me habían estafado, me sentí inútil.
Gracias a la gran familia que tengo pude salir adelante, mi sacrosanta madre me dio dinero para el pastel de junior, y me dejó quedarme en su casa un tiempo hasta que por fin pude encontrar un trabajo estable que me permitiera retomar mi vida.
Esa es mi historia chicos, y si alguno tiene una historia aún más triste háganmela saber en los comentarios, los estaré leyendo.
Moraleja: Nunca compren algo sin antes revisarlo. Ahh, y que pasen felices fiestas.
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